¿Los gatos son en realidad espías alienígenas?

8 agosto 2016

Atención gente gatuna. Hay una teoría en internet que está cobrando popularidad, y que merece nuestra atención. No es esa que ya escucharon sobre cómo los parásitos en la caca de gato te convierte en una señora desquiciada, aunque es algo que definitivamente me tiene aterrada. Hoy quiero hablar de algo mucho peor.

Al parecer, los felinos domésticos podrían ser centinelas alienígenas; enviados desde el espacio para espiarnos y reportar sus descubrimientos a su nave nodriza. Como dicen algunos defensores de esta teoría, son cámaras alienígenas que registran todos nuestros movimientos.

Bueno, al menos esa es la idea. A los humanos nos encantan nuestra teorías de conspiración, y existe una buena posibilidad de que esta sea sólo eso. Como lo demuestra una encuesta publicada recientemente el 51 por ciento de los estadunidenses todavía cree que el asesinato de JFK fue una conspiración; 15 por ciento cree que “el gobierno o los medios cuentan con tecnología para controlar mentes a través de sus señales televisivas”; y 4 por ciento cree que sus gobernantes son una raza de reptiles mutantes.

Es imposible saber qué tan grande es esta teoría de los gatos alienígenas sin un mecanismo de encuesta adecuado (si tienen uno, por favor pónganse en contacto). Supongo que la respuesta es, no mucho. Claro que 4 por ciento es una cifra mucho más alta de lo que uno esperaría para la teoría de gobernantes lagarto y, según la misma encuesta, 29 por ciento de los estadunidenses creen que los alienígenas existen, y 14 por ciento creen en Pie Grande, así que ya no sé que pensar.

Igual que con muchas teorías de conspiración, la teoría de los gatos como alienígenas está muy bien desarrollada; y basada en algunas verdades y mucha ambigüedad. ¿Pero que tanta? En Motherboard decidimos echar un vistazo a las premisas más prometedoras, y analizarlas una por una. Un usuario llamado “RedSpider” resume la información en una útil lista en Digital Kaos. Me apropié de su lista (ligeramente editada para fines de estilo y claridad), y los puntos originales aparecen en negritas.

Examinamos la evidencia para que puedas adoptar una postura:

1. No existe ningún documento antes de los antiguos egipcios que mencione la existencia de los gatos. Y en la antigua Egipto, eran adorados como regalos de los dioses.

Para saber más sobre el registro fósil, contacté a Ryan Haupt, paleontólogo de la Universidad de Wyoming quien, como dijo en una entrevista anterior, “estudio la vida de los mamíferos modernos para entender mejor qué hacían sus parientes extintos en el pasado”. Me dijo que Egipto es donde muchos creen se originaron los gatos domésticos, pero señaló que “se han encontrado esqueletos de gatos en sitios más viejos”.

Exportar gatos domésticos era ilegal en la antigua Egipto, según Wild Cats of the World, un libro por Mel y Fiona Sunquist, lo que podría explicar por qué no aparecen en los registros de otras civilizaciones hasta miles de años después. Aunque se han encontrado esqueletos de felinos en otros lugares, no se sabe “si fueron domesticados o no”, dice Haupt, y agrega que “probablemente” no lo fueron.

“Sólo de ver los esqueletos es imposible saber cuándo los gatos dejaron de ser salvajes y comenzaron a ser domesticados”, dice Haupt.

En cuanto al culto a los gatos, la imagen es un poco más complicada de lo que nos hace creer la teoría. Los gatos eran, en efecto, adorados por los antiguos egipcios, escriben los Sunquists. Los gatos eran mascotas queridas; su muerte involucraba un duelo similar al de cualquier familiar; eran embalsamados y enterrados con distintos grados de pompa y majestuosidad, según la riqueza de su dueño; los cementerios de gatos se construían a orillas del Nilo; la pena por matar a un gato era la muerte. Pero los gatos no eran vistos únicamente como regalos de los dioses. Algunos dioses egipcios, eran gatos, como Bastet, la diosa del amor y la alegría. Un antiguo papiro egipcio muestra a Ra, dios del sol, como un gato con manchas y un cuchillo.

Intenté contactar por correo y Twitter al teórico favorito de todos, autor de Ancient Aliens y fundador de Legendary Times Books, Giorgio Tsoukalos para conocer su opinión, pero nunca me contestó.

2. La ciencia no puede determinar cómo producen ese ronroneo.

Para esto, empecé por hacer una búsqueda en internet. Que la ciencia no sepa por qué los gatos ronronean es algo que se da por sentado en internet, pero esa es sólo parte de la historia. Es cierto que los gatos no tienen un órgano especial para producir ese sonido. Pero la ciencia sí sabe un par de cosas. Como señala un un artículo en WebMD:

ronroneo

Contacté al Dr. Ken Simpson, del Hospital Animal Monon, mi veterinario en mi pueblo natal de Indianapolis para preguntarle sobre la más reciente ciencia veterinaria. (Información completa: también es mi tío). Me dijo que “la fisiología sigue siendo un pequeño enigma”, pero señaló que los veterinarios han descubierto algunas cosas fascinantes sobre el ronroneo a lo largo de los años.

“Para mí, el ronroneo es un método de comunicación que puede ocurrir cuando ciertos órganos vocales se dilatan con sangre debido a una excitación, resultado de alguna estimulación”, me escribió. “Conforme el aire entra, ocurre una vibración que produce el sonido que escuchamos. También he escuchado que el movimiento del diafragma contra el tejido de un pulmón inflado contribuye sonidos al ronroneo. En mi experiencia, los gatos con asma y pulmones hiperinflados tienen un ronroneo ligeramente más fuerte”.

Existe evidencia de que el comportamiento es aprendido. Por ejemplo, mi veterinario pone como ejemplo un gato sordo que nunca ronroneó en su vida. Otro de sus pacientes tuvo meningitis cuando era pequeño y su aprendizaje se había visto perjudicado por ello; ese gato tampoco ronroneó en su vida. Estudios de caso como estos se prestan a la idea de que el ronroneo en efecto se origina en el cerebro, y Simpson dijo que no veía “por qué dudar” de la teoría de la “oscilación neuronal”.

Sin embargo, me quedo con una duda: ¿Qué es el oscilador neuronal, exactamente? ¿Por qué existe? ¿Por qué, en términos conductuales, ronronean los gatos? Esas preguntas siguen siendo un misterio. ¿Tecnología alienígena? ¿Señales de transmisión? Poco probable, si tomamos en cuenta que otros gatos salvajes como el chita, también ronronean.

3. Si jalas las orejas de un gato hacia atrás y describes lo que ves, se trata de una copia perfecta de la imagen del “alien gris” de siempre, con esos ojos grandes y curvos, una boca y una nariz pequeñas.

alien

4. Un gato tiene una visión exponencialmente mejor a la tuya. Esto hace que parezca mucho más avanzado en términos evolutivos. ¿Cómo?

La versión extrapolada de esto, según he recogido en internet, dice que los gatos nos ven con esos grandes ojos porque se trata de cámara alienígenas que registran todos nuestros movimientos y los transmiten de regreso a esos alienígenas grisáceos que los trajeron a nuestro planeta en primer lugar. No pude encontrar evidencia de otra cosa que no fuera una red neuronal tradicional en el cerebro de un gato, pero nunca se sabe. Los humanos acabamos de construir una computadora hecha de organismos vivos, ¿quién sabe de lo que la tecnología alienígena es capaz?

Dejando todo esto de lado, la idea de que los ojos de un gato son “exponencialmente mejores” y, en consecuencia, evolutivamente más avanzados, es completamente absurda.

Los ojos de los gatos tienen más “rodillos” que “conos”—los primeros son responsables de proveer imágenes en blanco y negro, lo que los hace esenciales para una buena visión nocturna; los últimos dan color y nos ayudan a distinguir detalles. Los gatos tienen mejor visión nocturna, pero sólo “ven mejor” según como definamos esto. En lo personal me gusta ver las cosas a color, así que si repentinamente tuviera ojos felinos, no sentiría que tengo una “mejor” vista.

Los ojos de un gato tienen una segunda ventaja con respecto a la visión nocturna. Como explica este artículo del New York Times:

pupilas

Pero, supongamos que los gatos tienen una “mejor” visión porque pueden ver mejor bajo ciertas circunstancias. Esto implicaría que sus ojos (no el gato en su totalidad) son “más avanzados en términos evolutivos”. Pero los perros tienen un mejor olfato que el nuestro. Así como las abejas y ratones. Los chitas corren más rápido, las aves vuelan mejor y los elefantes patean traseros mejor. ¿También son alienígenas? Lo dudo. Si existe una especie anormal, es la nuestra, con nuestros cerebros gigantes, los cuales son tres veces más grandes que los de otros animales de acuerdo con nuestras proporciones físicas. Quiero que quede claro que si hay algo remotamente ligado a seres extraterrestres en este planeta, ese algo seríamos nosotros.

5. ¿Alguna vez has visto a un gato despertar de un sueño profundo y salir corriendo del cuarto en un instante? La madre nodriza está transmitiendo y necesitan estar solos.

Todos hemos visto esto, y no encuentro una respuesta. ¿Evidencia de contubernio alienígena? Digamos que es “posible”.

antena

6. Todas las cosas que salen de un gato son completamente anti natura.

Esto también es absurdo. Las bolas de pelo son asquerosas pero completamente naturales, si tomamos en cuenta que los gatos en sí son una bola de pelo que lo único que hace es lamerse y echarse todo el día. En cuanto a su orina y excremento, no veo en qué difieren del resto de los mamíferos, fuera de que su olor es particularmente desagradable.

7. Los gatos sobreviven a situaciones en las que cualquier animal terrestre moriría. ¿Cómo es que un gato cae de espaldas desde un cuarto piso y aterriza sobre sus cuatro patas? (Propiedades anti gravitacionales).

Esto es parcialmente cierto. Los gatos son grandes cazadores, y probablemente nos sobrevivirían si termináramos varados en una isla desierta o en una situación post apocalíptica. Pero también muchos otros animales salvajes. No obstante, es difícil concebir una situación natural en la que los gatos siempre sobrevivan mejor que “cualquier animal terrestre”.

Aunque ese asunto con el aterrizaje sobre sus cuatro patas no es broma. Es una locura. La gente del canal de YouTube, Smarter Every Day nos ofrece material en cámara lenta de algunas de las mejores caídas gatunas. Como explica el anfitrión, el problema del giro felino había sido un misterio desde tiempos inmemoriales. Hoy, los físicos saben mucho más al respecto, y la física que observamos ha ayudado a los científicos a operar sus telescopios espaciales.

 

Como señala Destin Sandlin, ingeniero mecánico, a primera vista pareciera que un gato viola la ley de la conservación del momento angular. “He estudiado la caída libre de distintos cuerpos, incluyendo el mío, en distintos entornos, y una vez que mi rotación angular comienza en una dirección, no puedo parar”, comenta.

Pero cuando vemos la caída del gato en cámara lenta, es evidente que el gato no viola esta ley. Sólo que es extremadamente ágil. En términos físicos es un poco complicado, pero tiene que ver con la manera en la que el gato arquea su espalda, extiende y contrae sus patas y, en el proceso, todo su cuerpo sobre dos ejes separados.

Aunque la teoría de las propiedades anti gravitacionales es muy atractiva, creo que no tiene peso.

8. Cuando mueres, tus gatos te devoran. Esto realmente no tiene nada que ver con la relación gatos-alienígenas, pero es algo igual de aterrador.

Esto es cierto. En 2010, por ejemplo, se encontró a una docena de gatos alimentándose de un cadáver en Pennsylvania.

Pero como señala Chris Gayomali en The Week, los gatos no son las únicas mascotas que se comen a sus dueños cuando mueren. Algunas mascotas matan a sus dueños para comérselos. El artículo de Gayomali incluye ejemplos de cerdos, pitones, lagartos y otros animales, incluyendo un par de pugs de Nebraska que sobrevivieron dos semanas del cuerpo de su dueño, luego de que este se suicidara.

Este podría ser un buen momento para decir que lo mío son los perros. No tendría problema en creer que los gatos son las únicas mascotas que se comen a sus dueños con un poco de convencimiento. Pero sé que no es cierto. Brian Palmer señala en este artículo para Slate que la historia está llena de ejemplos en los que los perros comen cuerpos humanos, incluso los cadáveres de sus dueños. (Al parecer, dice Palmer, existe incluso una teoría que dice que el cuerpo de Jesús fue devorado por caninos y que “sus fieles fabricaron la historia del entierro como un mecanismo para lidiar con ello”).

Nuestros amigos teóricos de la conspiración tienen razón: esto es horrible. Pero no es evidencia de que los gatos sean drones alienígenas.

Fuente: vice.com