Por qué las Jägerbombs te hacen actuar como un loco

22 julio 2016

¡Ah, las bebidas energéticas! Además de proporcionar un breve arrebato de locura, pueden ser útiles para manejar largas distancias o durante jornadas eternas de trabajo, pero parece que hacen más mal que bien. Desde incrementar las actividades sexuales de “alto riesgo”, hasta entrometerse con la química cerebral e hinchar egos masculinos y ocasionar heridas en la cabeza, estas bebidas parecen recargar al extremo algunos de los peores comportamientos humanos.

Entonces, ¿por qué no mezclarla con otro elixir problemático —ya sabes, el que provoca alrededor de 88,000 muertes cada año según los CDC (Centros para el Control y Prevención de la Enfermedad)? ¡Sí, así es, alcohol! ¡Jägerbombs, hermano!

Tan absurdo como esta cadena de pensamientos pueda sonar, mezclar el subidón inducido por el guaraná y la cafeína de las bebidas energéticas con los efectos del alcohol crea una combinación potente que está bajo creciente escrutinio.

Un estudio reciente de la Research Society on Alcoholism (Sociedad de Investigación sobre el Alcoholismo) descubrió que mezclar las bebidas energéticas con alto contenido de cafeína con el alcohol vuelve a la gente más propensa a beber demás, comparado al efecto adictivo del alcohol por sí solo. Investigadores de la Universidad del Norte de Kentucky hicieron que 26 “bebedores sociales adultos” (13 hombres, 13 mujeres) asistieran a seis sesiones de bebida con alcohol y bebidas energéticas en todas las combinaciones imaginables.

Cada día de prueba, se administró a los participantes uno de los seis “cocteles” posibles: vodka mezclado con una bebida suave descafeinada, vodka y una bebida energética mediana, vodka y una bebida energética grande, una bebida suave descafeinada, una bebida energética mediana y una bebida energética grande.

Después de cada sesión, se les pidió a los participantes que midieran el deseo de beber más y se comprobó la concentración de alcohol en su aliento a través de un alcoholímetro. Descubrieron que beber alcohol provocaba un deseo creciente por consumir más alcohol (eso ya se sabía), pero que el alcohol mezclado con cafeína hizo que los participantes desearan beber aún más.

“En resumen, este estudio ofrece evidencia científica de que las bebidas energéticas combinadas con alcohol provocan un mayor deseo por beber más, y son consistentes con pruebas animales que demuestran que la cafeína aumenta las propiedades de recompensa y refuerzo del alcohol”, concluyeron los investigadores. En otras palabras, la cafeína puede cubrir los efectos del alcohol y por eso los consumidores deseen beber más. La cafeína es un estimulante que puede mantenerte alerta lo suficiente para creer que no estás tan ebrio, como un análisis de sangre podría confirmar.

Cualquiera que haya tenido la fortuna o desgracia de experimentar las fórmulas originales de Sparks y Four Loko —dos licores de malta con bastante cafeína que cobraron popularidad a principios del milenio, antes de ser forzadas a cambiar sus ingredientes— probablemente comprobó de primera mano cómo dichas bebidas pueden fácilmente provocar el desmayo más oscuro de tu vida. Luego de una o dos latas estarás emergiendo con una energía destructiva como un ave de rapiña en cocaína en vez de hacerte bolita en la esquina y quedarte dormido como un borracho responsable.

Four Loko, en particular, protagonizó varias apariciones de hospitalizaciones en masa y casos criminales muy bien publicitados, con accidentes automovilísticos fatales y cargos que incluyen violación, homicidio y tortura relacionados con los efectos de las bebidas.

En este estudio, los científicos podrían haber contestado sin querer la pregunta de por qué la gente mezclaría un licor herbal como el Jägermeister con el sabor azucarado, químico y extraño del Red Bull: Quizá piensan que vale la pena evitar el sentimiento de perderse la fiesta si se desmayan demasiado rápido.

Suerte al día siguiente.

Fuente: munchies.vice.com