Dan pena de muerte a atacante de iglesia en Charleston

11 enero 2017

Durante la investigación, se determinó que el joven, ahora de 22 años, mostró ideas raciales, según personas cercanas. “Si yo pudiera, apretaría el botón de la inyección letal”, aseguró días después de los hechos ocurridos en 2015 el tío del homicida, Carson Cowles, uno de los pocos que advirtió tiempo atrás de la entraña asesina de su sobrino, pero al que pocos quisieron escuchar.
En la investigación se descubrió que Dylann nunca consiguió acceder a una universidad ni tenía trabajo en Estados Unidos.
Las investigaciones revelaron a un joven que creció entre las trincheras del prejuicio racial y la exclusión social en Carolina del Sur.
“Nunca pensé que Dylann se transformaría en un asesino. Y nunca le concedí demasiada importancia a las bromas racistas que hacía de sus compañeros o vecinos de raza negra”, aseguró en su momento John Mullins, un excompañero de la escuela secundaria. “Hasta que la policía distribuyó su foto, supe que lo había subestimado como un criminal en potencia”.
Joey Meek, amigo de Dylann hasta que se distanció de éste, aseguró luego de los hechos que, durante un reencuentro en el que ambos se emborracharon con vodka, el posterior multihomicida le había dicho que tenía “un plan”, mientras se quejaba de que “los negros” estaban “tomando el mundo”. “Alguien tiene que hacer algo al respecto para la raza blanca”, le añadió.

Fuente: EL SIGLO DE TORREON