Cuando pareces embarazada, pero no lo estás… incómodos momentos en que la panza se vuelve dudosa.

11 octubre 2016

Finalmente, y dependiendo del momento de la vida que estemos transitando, podemos estar de uno u otro lado del mostrador. Se puede ser la persona que pasa por el “papelón” de dar un asiento a una mujer que sólo parece estar embarazada o también se puede ser la “futura” madre a la que nadie deja sentar.

Así es la vida de la mujer en edad fértil: una seguidilla de momentos complicados. La discreción no siempre es moneda corriente y, ante sospecha de embarazo, esta cualidad (o ausencia de) va en aumento. Aquí, algunas de las situaciones en torno a este tema.

* La bien intencionada: el transporte público -llámese subte, tren o colectivo- es un buen lugar para ejercer la tarea de ser un buen ciudadano. Ceder el asiento a ancianos, niños y mujeres en proceso de gestación es un acto que aprendemos desde chicos y que ponemos en práctica rápidamente. Sin embargo, este buen propósito puede convertirse en un suceso incómodo cuando la favorecida en cuestión no lleva descendencia en el vientre.

* El comentario de más: una remera suelta, un pantalón demasiado ajustado o un vestido que no favorezca la figura pueden desembocar en frases poco felices. “¿De cuánto estás?”; “¿es nene o nena?”; “¿para cuándo esperás?”; “¿es el primero?” son algunas de las preguntas que deberíamos callar.

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* El consejo gastronómico: a la hora de comer, quienes no poseen abdominales estilo tabla de lavar o cintura de avispa también sufren extrañas situaciones. “Vos no podés comer chacinados”; “tenés que consumir muchos lácteos”; “alcohol en el embarazo no es recomendable”… Y otra vez a aclarar: “No estoy embarazada”.

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* El difícil posparto: si quitamos los casos excepcionales, estilo Pampita o Nicole Neumann, difícilmente se abandona la sala de partos con una figura escultural. La flacidez y el volumen del abdomen se apoderan del cuerpo femenino y más de una vez las miradas externas dudan acerca de si en esa panza hay o no un bebé.

“Metí la pata”, decimos los argentinos cuando quedamos en offside. Y lo confirmamos cada vez que hablamos de más ante estas “situaciones embarazosas”.

Fuente: CLARÍN