Barack Obama: Estados Unidos a punto de dar el gran salto a Marte

11 octubre 2016

Una de las primeras cosas que recuerdo es estar sentado en los hombros de mi abuelo, ondeando una bandera, mientras nuestros astronautas regresaban a Hawaii. Esto ocurrió varios años antes de que llegáramos a la Luna. Décadas antes de que lleváramos un robot explorador a Marte. Una generación antes de que las fotos de la Estación Espacial internacional aparecieran en la sección de noticias de nuestras redes sociales.

Hoy sigo maravillándome por nuestro programa espacial tanto como cuando era niño. Representa una parte esencial de nuestro carácter: la curiosidad y la exploración, la innovación y el ingenio, el rebasar los límites de lo posible y hacerlo antes que nadie. Nuestro triunfo en la carrera espacial no solo contribuyó inconmensurablemente a lograr avances importantes en tecnología y medicina, sino que inspiró a una nueva generación de científicos e ingenieros con lo necesario para mantener a Estados Unidos a la vanguardia.

Esa es una de las razones por las que, en mi primer discurso como presidente al pueblo estadounidense, juré que veríamos a dar su merecido lugar a la ciencia. En los primeros meses, mi gobierno hizo la mayor inversión independiente en investigación básica en nuestra historia y fui al Centro Espacial Kennedy a pedir que se renovara y revigorizara nuestro programa espacial para explorar más partes de nuestro Sistema Solar y para escudriñar el universo más profundamente que nunca.

Desde entonces hemos revitalizado la innovación tecnológica en la NASA; hemos extendido la vida de la Estación Espacial Internacional, y hemos ayudado a que algunas empresas estadounidenses creen empleos en el sector privado al capitalizar el potencial virgen de la industria espacial.

Tan solo el año pasado, la NASA descubrió que había agua superficial en Marte y evidencias de hielo en una de las lunas de Júpiter; además, mapeamos Plutón (situado a más de 4,800 millones de kilómetros) en alta resolución. Nuestros telescopios espaciales revelaron que hay otros planetas parecidos a la Tierra orbitando a estrellas distantes e impulsamos misiones nuevas para interactuar con los asteroides, mismos que podrían ayudarnos a proteger a la Tierra de la amenaza de choque con alguno de ellos, al tiempo que nos revelan los orígenes de la vida en la Tierra. Hemos sobrevolado todos los planetas del sistema solar, cosa que ningún otro país ha hecho.

Además, seguimos reduciendo el costo de la exploración espacial para los contribuyentes.

Esta semana, reuniré a algunos de los principales científicos, ingenieros, innovadores y estudiantes en Pittsburgh para soñar formas de seguir adelante con nuestros progresos y para encontrar las próximas fronteras. Hace apenas cinco años, las empresas estadounidenses estaban fuera del mercado mundial de lanzamientos comerciales. Hoy, gracias a las bases que sentaron los hombres y las mujeres de la NASA, las empresas estadounidenses poseen más de un tercio del mercado. Más de mil empresas en casi todos los estados de la Unión Americana trabajan en iniciativas espaciales privadas.

Nos hemos impuesto una meta clara y vital para el siguiente capítulo de la historia de Estados Unidos en el espacio: enviar humanos a Marte para la década de 2030 y hacer que regresen a salvo a la Tierra; la máxima ambición es quedarnos allá algún día, por un tiempo prolongado. Llegar a Marte requerirá de la cooperación continua del gobierno y los innovadores privados y ya vamos por buen camino. Dentro de los próximos dos años, las empresas privadas enviarán astronautas a la Estación Espacial Internacional por primera vez.

El siguiente paso es ir más allá de los límites de la órbita terrestre. Me emociona anunciar que estamos trabajando con nuestros socios comerciales para construir hábitats nuevos que puedan sostener y transportar a los astronautas en misiones de larga duración en el espacio profundo. Estas misiones nos ayudarán a aprender cómo los humanos pueden vivir lejos de la Tierra… algo que necesitaremos en el largo viaje a Marte.

John Noble Wilford, el reportero que cubrió el alunizaje para el diario The New York Times, escribió que Marte atrae nuestra imaginación “con una fuerza más intensa que la de la gravedad”. Llegar allá requerirá de un salto gigantesco. Pero se dan los primeros pasos cuando nuestros estudiantes (la generación de Marte) entran en las aulas todos los días. Los descubrimientos científicos no ocurren al encender un interruptor: requieren de años de pruebas, paciencia y un compromiso nacional con la educación.

El presidente Eisenhower lo sabía: en 1958, dedicó recursos abundantes a la educación en ciencia y matemáticas más o menos al mismo tiempo que creó la NASA. Por eso es que estoy orgulloso de que hayamos marcado hitos importantes en la educación STEM [ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés].

Por primera vez, más de 100,000 ingenieros se gradúan de escuelas estadounidenses cada año y vamos en camino a cumplir mi objetivo de capacitar en una década a 100,000 maestros de excelencia en STEM.

Cuando nuestros astronautas del Apolo miraron a la Tierra desde el espacio, se dieron cuenta de que aunque su misión era explorar la Luna, “de hecho habíamos descubierto la Tierra”. Si fortalecemos aún más nuestro liderazgo en el espacio en este siglo respecto al anterior, no solo nos beneficiaremos de los avances correspondientes en energía, medicina, agricultura e inteligencia artificial, sino que nos beneficiaremos al entender mejor nuestro entorno y a nosotros mismos.

Espero algún día poder cargar a mis propios nietos sobre mis hombros. Seguiremos maravillándonos al ver las estrellas, como lo han hecho los humanos desde el principio de los tiempos. Pero en vez de esperar con ansia el regreso de nuestros exploradores intrépidos, sabremos que gracias a las decisiones que tomamos hoy, ellos habrán ido al espacio no solo a visitarlo, sino a quedarse… y con eso, a mejorar nuestra vida aquí en la Tierra.

Fuente: EXPANSIÓN